Liderar es pedir disculpas y decir perdón.
Liderar es empatizar sin perder la calma.
Liderar es absorber el malestar y encajar golpes.
Liderar es aguantar el tipo en los momentos más tensos.
Liderar es quedarse cuando otros se van.
Liderar es dar la cara en lugar de la espalda.

En los momentos de crisis, tensión y malestar es cuando mejor se puede diferenciar quien puede ser un líder y quien no… sin más.
En ocasiones somos testigos de ello.