Nunca pases por encima de un compañero.
En el trabajo, en clase… donde sea. Puedes hacerlo, incluso fingir que fue sin querer, pero en el fondo NO lo es.
Ese pequeño segundo en que reflexionas sobre si merece la pena dañar al otro, para tú obtener un resultado mejor y tomas ese camino… sabes que ha ocurrido.
Puede que nadie lo vea, pero es un desencadenante. Este tipo de acciones nunca se dan aisladas. Lo volverás a hacer en otra situación. Además, tú sabes que lo has hecho, por dentro no te vas a sentir cómodo. ¿Merece la pena pasar por encima de otro? ¿Dónde está el límite?
Puedes ganar la competición gracias a un detalle así. Pero siempre serás recordado por ello y TÚ sabes lo que has hecho.
O puedes bajarte de la moto y ayudar al compañero. Igual no sale en las noticias, nadie se da cuenta... Pero no te preocupes, porque sí se la dará la persona más importante para ti: tú mismo.
En el trabajo, en clase… donde sea. Puedes hacerlo, incluso fingir que fue sin querer, pero en el fondo NO lo es.
Ese pequeño segundo en que reflexionas sobre si merece la pena dañar al otro, para tú obtener un resultado mejor y tomas ese camino… sabes que ha ocurrido.
Puede que nadie lo vea, pero es un desencadenante. Este tipo de acciones nunca se dan aisladas. Lo volverás a hacer en otra situación. Además, tú sabes que lo has hecho, por dentro no te vas a sentir cómodo. ¿Merece la pena pasar por encima de otro? ¿Dónde está el límite?
Puedes ganar la competición gracias a un detalle así. Pero siempre serás recordado por ello y TÚ sabes lo que has hecho.
O puedes bajarte de la moto y ayudar al compañero. Igual no sale en las noticias, nadie se da cuenta... Pero no te preocupes, porque sí se la dará la persona más importante para ti: tú mismo.