El Factor Humano.
Durante la final del Open de Australia de enero de este año, en un momento del partido, la Inteligencia Artificial que estaba siendo utilizada por la realización de la televisión australiana, utilizó los datos hasta ese momento del partido y otorgó un 96% de posibilidades de ganar el partido para Medvedev y un 4% de posibilidades para Rafa Nadal. Con los datos disponibles hasta ese momento, era el cálculo más razonable.
Y, sin embargo, Rafa Nadal ganó ese partido.
En un mundo donde todo parece digitalizarse, donde los algoritmos ganan progresivamente terreno y donde disponemos día a día de más información, vamos entregando, sin darnos cuenta, más y más decisiones al diagnóstico de las máquinas porque nos ayudan a perfeccionar el ámbito en el que tomamos las decisiones. Porque nos dan más y mejor información y eso nos ayuda.
Pero no podemos obviar el factor humano. Hay rasgos esenciales de las personas que no se pueden digitalizar porque las máquinas no son capaces de comprenderlas o de emularlas. La empatía, la pasión, la solidaridad, la fuerza de voluntad, la tenacidad, la emoción, el compañerismo,... , no se pueden programar, hay que sentirlos. y, precisamente por eso, porque hay que sentirlos y escapan a la lógica, son lo más valioso. Y lo que nos hace únicos a cada uno de nosotros.
La tecnología ya está aquí. Vivimos la época de mayor acumulación de tecnología de la historia de la humanidad. Como generación de seres humanos somos muy afortunados de vivir en esta era. Pero ahora hay que hacer que la tecnología este al servicio de las personas.
Llevamos muchos años aprendiendo el lenguaje de las máquinas. Ha llegado el momento de que las máquinas comprendan el nuestro.
Porque por encima de la tecnología siempre debe estar el Factor Humano.
Durante la final del Open de Australia de enero de este año, en un momento del partido, la Inteligencia Artificial que estaba siendo utilizada por la realización de la televisión australiana, utilizó los datos hasta ese momento del partido y otorgó un 96% de posibilidades de ganar el partido para Medvedev y un 4% de posibilidades para Rafa Nadal. Con los datos disponibles hasta ese momento, era el cálculo más razonable.
Y, sin embargo, Rafa Nadal ganó ese partido.
En un mundo donde todo parece digitalizarse, donde los algoritmos ganan progresivamente terreno y donde disponemos día a día de más información, vamos entregando, sin darnos cuenta, más y más decisiones al diagnóstico de las máquinas porque nos ayudan a perfeccionar el ámbito en el que tomamos las decisiones. Porque nos dan más y mejor información y eso nos ayuda.
Pero no podemos obviar el factor humano. Hay rasgos esenciales de las personas que no se pueden digitalizar porque las máquinas no son capaces de comprenderlas o de emularlas. La empatía, la pasión, la solidaridad, la fuerza de voluntad, la tenacidad, la emoción, el compañerismo,... , no se pueden programar, hay que sentirlos. y, precisamente por eso, porque hay que sentirlos y escapan a la lógica, son lo más valioso. Y lo que nos hace únicos a cada uno de nosotros.
La tecnología ya está aquí. Vivimos la época de mayor acumulación de tecnología de la historia de la humanidad. Como generación de seres humanos somos muy afortunados de vivir en esta era. Pero ahora hay que hacer que la tecnología este al servicio de las personas.
Llevamos muchos años aprendiendo el lenguaje de las máquinas. Ha llegado el momento de que las máquinas comprendan el nuestro.
Porque por encima de la tecnología siempre debe estar el Factor Humano.