Jesús tiene 63 años, y 20 lustrando zapatos en las inmediaciones de mi oficina. Lo hace desde que se quedó sin trabajo estable. Y así ha sacado adelante a sus cuatro hijos.
La mayor es enfermera, el segundo contador, el tercero ingeniero industrial, y el cuarto está estudiando administración de empresas y negocios internacionales. Los dos mayores ya ayudan en casa.
Jesús no ha fallado nunca. Solo cuando tuvo COVID-19 dejó de trabajar una semana, pero según me contó los caldos de gallina que comía en casa lo ayudaron.
Y hoy lo ayuda Hush Puppies, que le ha comprado uniforme y le proporciona las cremas. ¡Bien por ellos!
La historia de Jesús es la historia de miles de peruanos. Y la de Hush Puppies la de cientos de empresas.
¡Claro que somos un país viable!